sábado, 29 de enero de 2011

La abeja reina

Le volvi a pillar, y observe como me comia con la mirada y como el deseo se escapa por cada poro de su piel, y sin embargo, no se atrevia a tocarme, temblaba solo con pasar a mi lado, era paradójico, tanto tiempo ignorandome y ahora me veía por primera vez, los vasos se resbalaban en su mano y los mojitos caian en su garganga abrasados a pesar de los cubitos...

Y yo mientras bailaba, sin parar, con el pelo al viento, alborotado, despeinado, sexy, con los ojos centelleando y sin mirar a ninguna parte en concreto, con una sonrisa cosida a mi piel y riendo a carcajadas...

El me miraba, una y otra vez, desviaba la atencion unos instantes hasta que volvia a fijar sus ojos en mi, como si tuviera una presión magnetica, el me miraba, y yo... yo seguia bailando...

De pronto me vi rodeada de un grupo de bocachanclas con aires de chulopiscina, pululaban a mi alrededor convencidos de que era la abeja reina del lugar, retandose los unos a los otros a ver quien se llevaba el trofeo del lugar...

Era divertido observar la paradojia de la situación, que simple y previsible era todo, que fácil es ser la abeja reina, y que los gallitos del lugar maten sus pocas neuronas sin usar con tragos de tequila a ver si asi se envalentonan y dejan de temblar...

Te pones un escote, te desmelenas, entierras a tu verdadero yo, echas bajo llave al pudor y la vergüenza y te permites el lujo de por una nche, hacer lo que siempre has querido hacer...

Divertirte, pensar en ti por una vez, olvidarte de los examenes, de las broncas familiares, de las estrecheces económicas, de la amiga que siempre te falla, del amigo que no demuestra lo que dicen, del que te persigue, del que te olvido, del que te hizo daño y del que te ignora...

Y entonces, ese día, todo cambia, descubres lo fácil que es pasar unas horas sin pensar, el que te ignoraba ya no te ignora, y te sientes deseada por una vez porque todos los bocachanclas desean bailar contigo...

Y es curioso, me convertí en objeto de deseo, en el trofeo de una noche, no era lo que quería, yo solo pretendia pasar una noche inolvidable de verdad, y lo conseguí, conseguí mas de lo que habia querido, pero no por eso me gustó...


Porque fui objeto de deseo por una noche, y el que me ignoraba dejo de hacerlo, pero solo por una noche, al despertar, mi sex appeal se habia ido, igual que los guantes de seda de la cenicienta, volvia a ser yo, y volvia a estar igual que al principio...

Recibe mis entradas por correo electrónico