miércoles, 1 de agosto de 2012

Aquí estare

-¿Y ahora  que hacemos?

-No lo se

-¿Como que no lo sabes? ¡Hemos matado a un hombre por si no te has dado cuenta!

-¡Ya! ¡Ya lo sé joder! ¡Ya lo sé!

-Ya, pues piensa algo pronto, a menos que quieras estar aquí cuando encuentren el cadáver.

-Podemos...podemos decir la verdad, intentaba matarnos, ¡Ha sido en defensa propia!

-¿En defensa propia? ¿Y quien nos va a creer eh? ¿Acaso crees que se van a creer que el hijo de un comandante de la guardia civil intentaba matarnos? ¿Que lleva jodiéndonos la vida durante tres años? ¿Acaso crees que permitirán que un ex-convicto y una huérfana hija de dos guerrilleros que lucharon hasta su muerte contra esta dictadura se vayan de rositas? Por si no te has dado cuenta, no podemos contar la verdad, ¡nunca podremos!

-¡Al menos yo intento buscar soluciones!

-Vale, tienes razón... lo siento.

-Pero... si no podemos decir la verdad... ¿Que hacemos?

-Huir, solo nos queda huir.

Y huyeron, y así empezó la historia de mis padres, dos prófugos de la justicia que buscaron asilo al otro lado del mundo, y ahí les vino bien el pasado de mi padre, lo único bueno de haber estado en la cárcel, es la gente que conoció, los contactos  que hizo, gracias a esos contactos consiguieron identidades nuevas, nuevos pasaportes, consiguieron huir, consiguieron una nueva vida.

Pero nunca descansaron, nunca vivieron de verdad, cuando mi padre, en su lecho de muerte me contó lo que habían hecho, entendí ese miedo que siempre parecían llevar encima, esas miradas de acecho, esa desconfianza con todos los extraños que se acercaban.

Tenían miedo por si los encontraban, por si llegaban hasta mi, por si se vengaban matándome a mi, a su hija, mi madre murió de repente, una noche se acostó y a la mañana siguiente simplemente no despertó, un infarto,  dijo el médico,  o eso me dijo mi padre.

Cuando mi padre estaba en su lecho de muerte me contó que aquella noche mi madre se atiborró de pastillas, y que el médico, fiel amigo de mis padres, falsificó el informe de defunción para que pudieran enterrar a mi madre en tierra sagrada, que me lo ocultaron, para que no sufriera pensando en los porqués, y también, para evitar que dijera nada, mi padre me dijo que siempre supo que protegería el secreto, pero que  en aquel momento pensó que cuanto menos supiera mejor.

Después me contó toda la historia, quienes eran en realidad, que hacían allí, de quien habían huido, a quién habían matado, porque lo habían hecho, y ahí comprendí porque mi madre se suicidó, de alguna manera ya no podía con la culpa, ya no se consolaba pensando que había sido en defensa propia.

Mi padre me pidió perdón, por ocultarme la historia tantos años, y por meterme en ella de alguna manera al haberme engendrado, por eso me lo contaba ahora, para que estuviera preparada por si venían a por mi.

Me dije que ya habían tenido suficiente con tanto miedo y angustia durante todos estos años, y que yo no era quien para juzgarles, y le dije que claro que le perdonaba y que a mamá también, que no se preocupara, unas horas después murió.

Ahora se que estoy sola en el mundo, y que vienen a por mi, algo me dice que me están acechando, que el peligro se acerca, pero no me importa, estoy preparada para enfrentarme a lo que venga, pero no tengo miedo y no pienso huir, si quieren venganza aqui estaré, estaré aquí, venga quien venga y traigan lo que traigan.

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