domingo, 3 de enero de 2016

AYÚDEME

-¿Como te encuentras Lucía?
-Bien
-Recuerda que puedes ser sincera,nada de lo que digas saldrá de esta sala. Estas aquí para superar lo que te ocurrió. Para lograr ...
-(Interrumpiendo)¿Lo que me ocurrió? Lo que me ocurrió tiene un nombre.
-¿Y cuál es? Dímelo tu.
-(susurrando) Me violaron.
-No hagas eso, no te trates así. No eres tu quién tiene que sentir vergüenza o miedo. Al contrario, son ellos los que deberían sentirlo. En cuatro días se celebra el juicio para juzgarles. Pagarán por ello. Por lo que, cuéntame, ¿Como te sientes al respecto?

¿Que cómo me siento? No lo se. ¿Acaso se puede sentir después de estar muerto? Vale, técnicamente no lo estoy pero...una parte de mí sabe que me mataron, en el fondo de mi alma sé que aquella noche me quedé para siempre en aquel callejón...

Ni siquiera recuerdo como me sacaron de allí, tras los últimos golpes no recuerdo nada más, el doctor me dijo que me desmayé y que la pareja que me encontró me llevó apenas sin vida al hospital, -Has tenido mucha suerte- Se atrevió a decir. ¿Suerte?.  No sé quién enseña a los médicos el trato con el paciente. Pero algo falla. No puedes decirle a una persona tras sufrir una violación múltiple que ha tenido mucha suerte. 

En fin. Supongo que para alguien que se dedica a salvar vidas, es difícil digerir que yo prefiriese haber muerto aquel día. Pero...¿Cómo no desearlo?  Aún puedo sentir sus manos en mi cuerpo. Aún me despierto por las noches gritando tras revivir aquella noche una y otra vez. No puedo sentarme frente a alguien que esté tomando  una copa, porque su acción me evoca  a los olores de aquel día...a sus alientos a alcohol mezclados con el orín de aquel lugar...

Claro que prefería morir. Aún lo deseo. Aunque no pueda decirlo en voz alta. ¿De que serviría?. ¿Para más charlas de tormento?. Para oír mas veces: "Tienes que superarlo". "No les dejes ganar". "Saliste con vida aquella noche, eso es lo más importante"...Aquella noche, cómo si el infierno hubiese acabado aquella noche...

Con que rapidez olvidan o fingen no conocer las pesadillas, el miedo a salir a la calle, el temblor de mis manos mientras leía el resultado del test de embarazo. Los meses de pruebas y de seguimientos para corroborar posibles signos de enfermedades de transmisión sexual. Los interrogatorios constantes de la policía. Las ruedas de sospechosos. Las miradas constantes de compasión...


-Lucía vamos. Cuéntame cómo te sientes. Tan sólo si lo haces podré ayudarte.
-Usted...¿Usted quiere ayudarme?
-Sí. Quiero hacerlo, pero no puedo hacerlo sin tu ayuda
-Ayúdeme. Máteme. Máteme de una vez.






5 comentarios:

Mercedes Gil Abuelatecuenta dijo...

Un relato duro y tantas veces real... Muy bueno Lenika Besitos, me gusta leerte.

Magda Bastida dijo...

Muchas gracias por tus palabras Mercedes. Es un honor para mí que tomes tiempo en leerme y que aprecies lo que escribo. Un abrazo

José Antonio del Pozo dijo...

Sobrecogedor, Lenika. Muy expresivo diálogo.

Magda Bastida dijo...

Muchas gracias por tus palabras José Antonio

Max Leiend dijo...

Es duro y real pero muy pocas veces he leído sobre estos temas en cuanto a superación de ese momento, la muerte es la salida fácil, la vida sigue y hay que adquirir las mayores perspectivas posibles en el cristal eterno de la vida. Espero algún día encontrar en una artículo o libro a una de estas mujeres con esa etapa de su vida superada y ayudando a otras a superarlo, un saludo.

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