martes, 30 de noviembre de 2010

Echar a correr



Y echamos a correr, con la lluvia mojando nuestros cuerpos y nuestra respiracion brevemente entrecortada, corrimos, a pesar de todo corrimos, riendo, jadeando, despeinadas, con el corazón a mil y dolor en las costillas, pero seguiamos corriendo, sin rumbo fijo, de aqui para alla, pero sabiamos que cada pisada nos mostraba el camino a la libertad, la libertad...la ansiada libertad, huiamos de una sociedad que nos ahogaba, de unos estereotipos que no comprendiamos, queriamos ser libres, libres de verdad, queriamos sentir el aire caliente de mayo en nuestra piel mientras nuestros pulmones auxiliaban oxigeno, queriamos encontrar la felicidad aunque esta durara poco, al menos la habriamos conocido y muy poca gente tiene ese privilegio, por eso corriamos, corriamos y corriamos hasta que solo fuimos un punto en el horizonte...

Hasta que la encontramos, sentimos la libertad y encontramos la felicidad...

Después volvimos, ¿Que otra cosa podiamos hacer? caminabamos despacio, despeinadas, sudadas, en silencio, mientras nuestros corazones recuperaban su pausado ritmo, de pronto nos miramos y fuimos conscientes de algo: Nuestro aspecto seria rechazado al volver, no tardariamos mucho en ahogarnos de nuevo, quien sabe cuanto, tampoco sabiamos si volveriamos a tener fuerzas para hacer algo asi, pero a pesar de todo, sonreimos, lo habiamos conseguido, descubrimos la verdadera felicidad... y nos dimos cuenta, de que no costaba tanto, bastaba con reunir a un par de amigas, de las de verdad, de esas por las que te jugarias todo a una carta, de esas que esperas encontrar en tu pedacito de azul, y despues, echar a correr...correr y seguir corriendo, hasta convertirse en un punto en el horizonte...

Recibe mis entradas por correo electrónico