domingo, 26 de septiembre de 2010

Gracias...


Le encontré tirado en la calle, apoyado en el escaparate de un bar, su estado era deplorable, podría haber pasado por cualquier borracho mas de la ciudad, pero no era cualquier borracho, era él. La persona que venía cada día impecable a clase y nos hablaba del Derecho Jurídico de los ciudadanos romanos del s.XVI.


Pero también era mucho más que eso, era mi primer pensamiento del día, era el responsable del brillo de mis ojos cuando me sonreía al encontrarnos por los pasillos de la facultad, era dueño de mi tímida sonrisa cuando le espiaba de lejos en la cafeteria...


Me acerqué en silencio, al llegar junto a él me agache, me miro un momento y después bajó la mirada, en ese instante comprendí la llamada de auxilio que ardía en sus ojos, mucho más intensa y fuerte que el tenue rubor de sus mejillas...


Le levanté como pude, le abracé y le acompañé a casa, apenas balbuceaba breves palabras y algunos sonidos sin sentido, aun así conseguí que me dijera su dirección, y aunque el trayecto no era muy largo, la pesadez de su cuerpo y su balanceo me convencieron de que un taxi sería la mejor solución...


No tardamos mucho en llegar, una vez allí, rebusqué por sus bolsillos y encontré las llaves, al entrar no pude evitar fijarme en la casa, tal vez buscando algún detalle que me indicara que estaba ocupando el lugar de alguien... No lo había...


Abrí la primera puerta que encontré y le tumbé sobre la cama, deje las llaves en la mesilla y me di la vuelta para irme, aún sorprendida de que en ningun momento me pidiera mi silencio sobre lo sucedido, quien sabe, tal vez su cogorza era tal que ni si quiera me reconocía o tal vez me conocía mejor de lo que yo creía...


Mientras cerraba la puerta, su voz me sobresaltó...

- Sara

-¿Si? (Al parecer si me había reconocido...)

- (Aún temblaba) ...Siento que hayas tenido que verme así

-No te preocupes, todos nos hemos pasado alguna vez...

-Gracias

-No hay de que, tu habrías hecho lo mismo...

- Si, pero no lo digo por eso.

-Entonces, ¿Gracias por que?

-Gracias por quererme tanto...


Le sonreí y en ese momento se quedó dormido, me marché en silencio no sin antes mirarle una vez más mientras dormía, en la calle, mientras el rocio helaba mis huesos pense que tal vez la barrera que nos separaba se había roto...

4 comentarios:

Lunatica Estrellada dijo...

¡Que tierno! Me a encantado *o* Un amor asi es algo que me encanta... el no se siente querido y se da cuenta de que si hay alguien que le quiere... me encanto x3

Vaya racha que llevar. Sigue asi de creativa.

Bss

Gustavo Aguilar Alterno Espiraaaal dijo...

Super cool la historia amiga, lo que escribes es tan cool que me encanta leerte todo el tiempo, saluditos cuidate =D

La chica de la mirada caleidoscopica. dijo...

ME encantan magda, he leido todo lo que me faltaba y wow tia, es todo genial (:
En serioo, maravilloso (L)

El Ser Bohemio dijo...

La verdad un amor de película. Estos momentos son lo que el amor nos brinda cada tanta. Las coincidencias. el darlo todo, sin siquiera esperar una respuesta. Claro que sí pienso que se ha roto la barrera y todo cambiara. beso y hermoso escrito

http://el-ser-bohemio.blogspot.com

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