viernes, 2 de enero de 2015

NO SOY UNA BUENA PERSONA (PARTE 3)

Ya es verano. Oli aún no ha ido a la playa, no va a ir. No se puede ir a la playa completamente cubierta ¿No? Y no se pondrá bañador. Porque nadie puede ver su cuerpo. Por eso no va a la playa. Porque desentonaría demasiado si va cubierta y ya es bastante malo soportar preguntas y comentarios cuando la ven vistiendo camisetas de manga larga con este calor.

Su excusa oficial es "Soy friolera", pero no es tan tonta. No piensa que realmente la crean cuando dice eso, pero al menos tras decirlo un par de veces la dejan tranquila. La verdadera razón es otra, una razón horrible que me hizo girar el rostro cuando la observé por primera vez. Aún puedo recordar aquel día. Yo me encontraba distraída observando otras vidas cuando de pronto su llanto me sacó de mi ensimismamiento. Venía corriendo calle abajo, veloz, sin mirar atrás,sin detenerse a secarse las lágrimas, no dejo de correr hasta que llegó a casa. Intenté leerla, descubrir lo que pasaba y esto fue lo que me encontré cuando rebusqué en su mente...

"¿Como he podido ser tan estúpida? ¿Como he podido pensar que podría hacerlo? Me he olvidado de mi mandamiento principal "La felicidad no está hecha para Oli". Ojalá lo hubiese recordado antes de hacer que Pablo me viera así...ha debido llevarse un susto de muerte.

Aún puedo sentir su nerviosismo a mi lado en esos segundos de anticipación antes de besarme, y  cuando al final lo ha hecho de pronto ha llegado esa sensación, ese hormigueo que me recorría el cuerpo cuando he sentido sus labios rozando los míos. Esa abstracción de mí. No podía pensar, parecía que sus besos habían arrancado una parte de mí y ahora una Oli flotaba por la habitación. Y de pronto, esos recuerdos:  La cárcel, papá, su cuerpo,los golpes,el dolor,mi llanto. Y esa Oli que flotaba ha vuelto a mí y  con un grito ha apartado a Pablo de un empujón.

-¡NOOOOO!

-¿Oli que pasa? ¿Estás bien?

Aún puedo ver su cara, esa mezcla de fastidio y preocupación, eso debería haberme aliviado, pero no lo hacía porque para mi estaba ganando la primera y eso dolía.

-Yo...no puedo, me tengo que ir. Lo siento- le digo entre lágrimas mientras me marcho corriendo..."

Aquello fue lo que causó lo que hizo después. Pobre Oli,ojala hubiese podido ayudarla de algún modo.Pero no podía.Solo podía ver como seguía corriendo hasta llegar a casa. Como su llanto se estaba transformando en jadeos. En una fatiga que parecía que iba acabar con ella de un momento a otro. Al menos su padre no estaba en casa. Era el único consuelo.

Pero entonces,antes de que pudiera darme cuenta la vi ahí, encerrada en el cuarto de baño con una cuchilla. Uno. Dos. Tres. Cuatro. Cinco. Seis. Oli empezó a hacerse cortes en los brazos mientras pequeñas gotas de sangre resbalaban por sus brazos ante cada cuchillada. Aún recuerdo como su llanto se calmaba con cada corte, como parecía serenarse con cada milímetro de sangre derramado. No pude seguir mirando, giré el rostro. No fui tan valiente.

Desde entonces lo ha vuelto a hacer, cientos de veces y yo nunca he podido aguantar  mirándola todo el tiempo. Yo me sentía desfallecer ante cada corte y ella seguía, uno tras otro. Ni siquiera su fuga de aquella casa a la que ella llamaba resignada prisión, o la muerte de  su padre han hecho que lo deje. No se si algún día esto quedará solo en un recuerdo o su fatalidad será mayor.

Por eso Oli no va a ir a la playa, sus brazos están plagados de cicatrices, o de recuerdos como les gusta llamarlas a ella. Es como si le pusiera nombre a cada ocasión,venerando así su auto tortura. Y aunque así sea, ella sabe que nadie puede ver sus brazos, demasiadas preguntas, demasiadas reacciones. Por eso no va a la playa, por eso viste de manga larga,por eso dice que es friolera. Por eso  sigue mintiendo.




2 comentarios:

José Antonio del Pozo dijo...

Me gusta ese estilo de frase corta, aparentemente sencillo con el que has envuelto el relato.
Y la interrogante que le queda al lector es... ¿quién es quién nos cuenta? ¿qué grado de relación o parentesco guarda con ella? ¡Es ella misma, claro!
saludos

Magda Bastida dijo...

Gracias José Antonio, me alegro de que te esté gustando la historia. Mmm...ya veremos quien es la narradora! ;)
¡un abrazo!

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